
El granito es la piedra de los cimientos: grano fino, uniforme, sin sorpresas. Un pacto de socios, un contrato o un expediente bien construido tienen que ser así.
«Los pleitos se ganan con el expediente bien construido antes de la demanda.»
La empresa, sus socios y sus administradores necesitan asesoramiento y defensa en el día a día de la compañía: desde la constitución y las ampliaciones de capital hasta la liquidación y los procedimientos concursales. Y cuando el conflicto llega, un socio que bloquea, un contrato que la otra parte deja de cumplir o un administrador que ha perjudicado a la sociedad, el asunto suele entrar en el despacho con prisa y con la documentación incompleta. Lo primero que hacemos es ordenar los hechos y las pruebas, porque el juez decidirá sobre lo que se le acredite, no sobre lo que se le cuente.
Después elegimos la vía: negociación con plazo, procedimiento ordinario, medidas cautelares o impugnación de acuerdos sociales. Defendemos a sociedades, socios, administradores y particulares en los juzgados de lo mercantil y de primera instancia, en las audiencias provinciales y ante el Tribunal Supremo, y en arbitraje cuando el contrato lo prevé. Cuando el conflicto societario tiene derivadas penales o fiscales, el mismo equipo lo coordina con esas áreas.
Vida de la sociedad
Constitución, pactos de socios, ampliaciones y reducciones de capital, reestructuraciones, liquidación y concurso.
Conflictos entre socios
Impugnación de acuerdos, derecho de información, separación y exclusión, abuso de mayoría y bloqueo societario.
Responsabilidad de administradores
Acciones social e individual, responsabilidad por deudas y defensa del administrador demandado.
Contratos
Incumplimiento, resolución, indemnización de daños y reclamaciones de cantidad de alto importe.
Cautelares, ejecución y arbitraje
Embargos, suspensión de acuerdos, ejecución de sentencias y laudos, procedimientos ante cortes de arbitraje.
Cómo trabajamos
Antes de demandar, valoramos por escrito la probabilidad de éxito, el coste y el tiempo, y decidimos con el cliente si litigar o negociar. Si se litiga, el abogado que redacta la demanda es el que va a la vista. Sin sorpresas de última hora ni cambios de interlocutor.
